Faaaaaaaaa hace cuanto que no colgaba cosas en el blog, hace cuanto que no escribía! Es el momento de no perder la costumbre, y como hace bien escribir y como hace bien leer, vuelvo a implementar este lindo rinconcito que alguna vez fue leído por ustedes.
Recién estaba leyendo cosas anteriores que había escrito, o escribido según que bruto este leyendo, y me di cuenta de algo y que por suerte hace rato que estoy cambiando, ¡como me quejaba che! Ahora entiendo porque El Pipa me decía "deja de preocuparte y empezá a ocuparte". Bueno dejo me aburrido preámbulo y empiezo.
Les comenté varias veces sobre la rutina de un trabajo pero nunca sobre el trabajo en sí o sobre la gente que hay en ella. Hay de todo, pero me voy a detener en un personaje. Todo laburo tiene a alguien muy copado que lo banca en muchas y con esa persona se divierte mucho. Bueno el pasado viernes 13 me junté a tomar unas cervecitas, y como ustedes saben la negativa no es mi fuerte y menos si me dicen la palabra "cervecita" y no cerveza. Así que ante débil resistencia asistí a dicho evento.
La idea, en un primer momento, era ir a jugar al pool. Lo más parecido a un pool fue un cabarulo de mala muerte que no brindaba el ambiente propicio para dicho juego. Por lo que dadas las circunstancias fuimos a un bar kiosquito y empezamos a matar la sed. Ahora, ¿qué podemos encontrar entre tanto parloteo? Lo primero que siempre hay, es el problema de alguno que obviamente es laboral, y entre asesoramientos y consejos se prosigue al siguiente tema evidente. Si si, sacarle el cuero a cada integrante de la empresa sin dejar sobreviviente alguno. Posteriormente los temas pueden cambiar el orden entre novias y/o desamparos, economía (gran tema para el que le gusta quejarse de la realidad Argentina en conjunto con su realidad), y la familia.
Claro, no fuimos contando cuantas cervezas iban, no se preocupen que los protagonistas tampoco llevaban la cuenta, sin embargo creanme que no eran muchas, no más de cuatro. Algo muy importante que deben saber es que la última comida abultada en la vida de un trabajador es el almuerzo y no la merienda que se tapa con unos mates y algunos (si tenés suerte, o plata, o ganas de ir a comprar) biszcochitos. Por consecuente, ¡la cerveza pega más!. Es por esto que como muchos conocen se introducen temas del borracho popular, la Iglesia, la política, los pobres, el aborto, el porrito, etc.
En algún momento de la tarde noche ingresa una dama compañera laboral que se suma al encuentro. Un poquito de más mierda para compañeros de trabajo y no mucho más. Aprovechando la diferencia de sexos, el tema de la sexualidad y gustos propios del hombre y la mujer no pasan inadvertidos. Deglutis una hambugueja al vapor y algunos doritos para llenar tu vacía panza, obviamente se toma más cerveza y taza taza cada uno para casa. Quizá, o probablemente algun tiro tiraste, un tiro que más que seguro no querías tirar pero en ese estado y ante insistencia de tu compañero de fórmula te viste obligado, además de la llenada de cabeza que probablemente te metio. Si no pasó nada puede ser por tres razones: porque estás en pedo, porque no lo agarró o simplemente no te dá. No obstante tu camino hacia otras "cervecitas" no pierde pisada.
Te tomás el bondi hacia el aposento donde todos se encuentran reunidos, o por lo menos la mayoría. Cervecita va, cervecita viene llegó la hora de partir a casa. ¡Pero que suerte che, el 113 que te deja a 8 (SI, OCHO) cuadras de casa está a punto de partir. Te subís, y sin más esfuerzo te dormís. No hay problema, estás acostumbrado, a pesar de que no pisás San Justo desde el 2003 porque justamente también te habías quedado dormido. No hay que hacerse problema, encarás al que regresa y volvés neuvamente dormido. Es magia pura, en un parpadeo estas de vuelta en Barrancas. Si, en un parpadeo tuyo, porque la realidad marca que desde el 1er bondi pasaron casi tres horas. Como buen borracho saludas al que hace la "hamburguesa gigante", te reís porque sabés que no te entendió un carajo y encima no te conoce. Puteas porque no te quedó un mango para comrparte la hamburguesita y de bronca te subís al 114 (ojo, este te deja a dos cuadras). ¡No, en serio, no te creo! Si, te quedaste dormido de nuevo, por suerte te pasaste solo 8 cuadras. Por suerte la parada del colectivo esta al lado de un banelco. Y como buen rata que sos, sacás unos miseros 10 pesos para el pancho y la coca. NO, para el pancho y los maníes japoneses con gusto a cebolla, siiiii que delicia.
Luego de un largo viaje a casa, ocho cuadras no son pocas, te acostas y te dormís. Al día siguiente, o a las horas posteriores, te levantás con el peor dolor de cabeza del mundo. El mundo te gira, claro las vuetlas que diste en colectivo no tienen nombre, y doblas, doblas, doblas. Le pedís a tu amdre algo para la cabeza, y te da algo apra el estomago, cualquiera! Te recostas, rezando que se te pasa. Tenés ganas de llorar, por Dios que doloRRR. Tomás mucha agua, te volvés a recostar, sigue el dolor, te agarró un poco de bajon y hay unas empanaditas por ahí dando vueltas pero el dolor es más fuerte. Vas al baño, vomitas banda de líquido, y ahora si te acostás. Llega el ansiado alical (el mejor invento para la resaca) y te dormís mínimo hasta las 5 de la tarde.

No es joda el sábado todavía seguís en pedo.